Mecaner una historia conocida. Área de Movimiento Obrero del PCE-EPK.

Mecaner una historia conocida. Área de Movimiento Obrero del PCE-EPK.

Apenas hace tres semanas que Mecaner, empresa filial de Stellantis, comunicó al Comité de Empresa y la plantilla la decisión de cerrar la planta y proceder a un ERE de extinción. Los 148 trabajadores de la compañía han denunciado «la avaricia empresarial» que hay tras de la decisión, y remarcan que han obtenido beneficios en los últimos ejercicios.

La historia se repite una vez más, pero no por conocida hace menos daño. De nuevo, decisiones tomadas en los despachos afectarán a casi un centenar y medio de trabajadores y trabajadoras. Todo por la avaricia capitalista, que para nada tiene en cuenta las condiciones de vida de la clase trabajadora. Es el mercado amigo, que diría aquel. Nos encontramos de nuevo ante la dramática situación de esas familias que, de la noche a la mañana, ven su futuro truncado.

Ante esta situación no cabe sino preguntarnos si merece la pena mantener este sistema que hemos construido, si no sería mejor acabar con un sistema que se ha demostrado cruel para con la clase trabajadora. Un sistema capitalista que sólo sirve para aquellos que se benefician del trabajo de otros, un sistema que permite que la plusvalía generada por la clase trabajadora llene los bolsillos de una élite económica mientras que aquellos que generan esos productos o servicios viven en condiciones precarias o ven cómo el esfuerzo de su trabajo sirve sólo para engordar las cuentas de los dueños de las empresas para luego decidir, sin más motivo que la búsqueda de mayores beneficios, deslocalizar la producción.

Euskadi, anteriormente conocida por su potente tejido industrial, está viendo cómo poco a poco desaparecen empresas importantes e incluso estratégicas ante la pasividad de una administración que, por un lado, asegura que “el mantenimiento de los puestos de trabajo, el arraigo con la cadena de proveedores vasca y la apuesta local por una actividad estratégica es una de sus tareas primordiales”, mientras que por otro, a la hora de proteger el empleo, asume como propios los argumentos de las empresas y los defiende cual fiel lacayo. Esta es la diferencia entre elegir un gobierno de derechas y un gobierno de izquierdas.

Los últimos años hemos visto, ante la crisis sanitaria y la posterior crisis originada por la guerra en Ucrania, un hecho sin precedentes en un Gobierno de España: la adopción de medidas orientadas a la protección del empleo. En otros tiempos, no tan remotos, las empresas, con el beneplácito de un Gobierno de otro color, habrían procedido a los despidos masivos. Aquellos tiempos pasaron y se ha demostrado que es posible capear, con voluntad política, las dificultades coyunturales para evitar la destrucción de empleo. En la voluntad política está la clave para salvar el tejido industrial en Euskadi.

Mecaner no es la primera ni, por desgracia, será la última empresa que se movilizará en defensa de sus puestos de trabajo. Su plantilla merece toda nuestra solidaridad y su lucha debe ser también nuestra y debemos exigir a la administración un cambio de rumbo en la política industrial con el objetivo de defender aquellos sectores estratégicos que permitan tener un tejido industrial fuerte, en lugar de ponerse de perfil cada vez que las plantillas en huelga se acercan a ellas. Son demasiados los casos estos últimos años, demasiadas las empresas que han reducido sus plantillas o que directamente han cerrado, amparándose en una supuesta falta de competitividad o escasos márgenes de resultados. Los trabajadores y trabajadoras no podemos ser reducidos a meros números en un balance económico. Estamos hablando del sustento de nuestras familias. Debemos exigir a las empresas y a la administración alternativas a la extinción de los empleos, una alternativa productiva, si es que realmente no es posible continuar con la actividad habitual. No es aceptable la destrucción de cientos de puestos de trabajo. Pero para ello es necesario un cambio en la administración y un cambio en nuestra sociedad. 

El capitalismo es cruel para con la clase trabajadora, por lo que la clase trabajadora debemos cambiar el sistema. Porque somos más y de nuestro trabajo depende la economía. Sólo tenemos que unirnos en una lucha global en un mundo globalizado. Cruzarse de brazos no es una opción. Hoy más que nunca cobra más sentido el lema del Manifiesto Comunista

¡¡¡¡Proletarios de todos los países, uníos!!!!

Admin

Entradas relacionadas

Read also x